miércoles, 5 de febrero de 2014

Desde mi Prisma: KARATE INFANTIL


Autor: Sensei Luis Martín Ruiz (Gimnasio Dojo Torcal)

A través de tantos y tantos años dedicado a la práctica y enseñanza de este bien llamado Arte Marcial que es el Kárate, he leído mucho sobre temas tan dispares como kárate tradicional, kárate moderno, estrategias de combate, katas, yu-kumite, siai-kumite, competición, olimpismo sí o no, más competición, etc., etc.

Sin embargo habiendo impartido clases a cientos y cientos de niños durante todos estos años, pocas veces, más bien pocas, he leído sobre el kárate infantil y la influencia que éste genera en el niño/a cuando éste o sus progenitores deciden que se inicie en el camino del kárate-do.

Distintos y variados son los motivos, aquí no los voy a enumerar, que llevan a inscribir en el dojo del barrio a cualquier pequeño, pero no creo que sea para que tenga una formación educadora, más bien creo que al principio lo inscriben porque el kárate es una disciplina muy llamativa por su espectacularidad, por las películas y por otros motivos más diversos que al niño/a le es atractivo.

Es curioso que se escriba poco sobre el kárate infantil, ya que ahí reside y comienza lo que se suele decir del kárate, “es una forma de vida”.

Hay un dicho que reza: “si no aguantas 7 años haciendo kárate es que no has entendido nada sobre el kárate”. Y “si te marchas enfadado por algo que cuestionas, ten la suficiente humildad para volver y demostrar que tus argumentos son razonados, y sigue trabajando duro en algo que en principio parecía tu camino”.                               

Desde el kárate infantil es desde donde se tiene que poner todo el empeño de los profesores y senseis para que el niño/a adquiera y conserve los valores de esta disciplina marcial, tales como la autoestima, disciplina, obediencia, honradez, compañerismo, respeto a los mayores y la ética entre otros, dando por entendido que el karate para niños es una actividad lúdica y formativa que les permite a ellos/as conocer su cuerpo, concentrarse y elevar la seguridad en si mismos.

Como ya he dicho anteriormente, poco se escribe sobre los niños, y es que es más fácil escribir y opinar sobre competiciones, sobre tal o cual campeón, que hace los katas mejor, cual combate mejor, y el ego reina y está presente en todo esto.

Ningún deporte, y lo expreso con toda la convicción y rotundidad que me da la experiencia de tantos años no sólo en el kárate sino en varios deportes, repito, ninguna disciplina reune tantos valores como el kárate, el tópico arcaico de que el kárate es violento quedó en desuso hace muchos años, después de contemplar como en los campos y canchas de infinidad de deportes, se insultan, se golpean padres contra padres, se arenga a los niños para que ganen a cualquier precio, se rompen mobiliarios y se dan toda clase de tropelías y hasta se mata “para dar buen ejemplo a los niños/as.

Escribamos y hablemos mucho más sobre el kárate infantil y los niños que lo practican, y hablemos de la gran influencia que el kárate puede tener a la hora de la formación moral y física del individuo desde su infancia.

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